Después de múltiples contactos con las Administraciones Pesquera y Medioambiental de la Junta de Andalucía, se puso en evidencia la necesidad de proteger ciertos enclaves marinos de la costa de Almería, contenidos inicialmente en la norma de creación del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.
En 1995 se publica la Orden Ministerial por la que se crea la reserva marina, en su totalidad en aguas exteriores, delimitada en su parte exterior por la línea de una milla náutica y en su parte interior por las líneas de base rectas.
Las aguas de la reserva, de gran transparencia, albergan variadas comunidades mediterráneas en las que se hace sentir la influencia de las aguas atlánticas, lo que les confiere un elevado valor biogeográfico. Plantas como Posidonia, algas y variadas especies de invertebrados y vertebrados pueblan la reserva.