Tras una replicación inicial en los leucocitos agranulares, en el lugar de la inoculación, y en los ganglios linfáticos regionales, los linfocitos, monocitos, células dendríticas y macrófagos infectados diseminan el virus a lugares secundarios (principalmente pulmones, bazo y ganglios linfáticos). El VLA puede detectarse asociado a los eritrocitos, en los que no se replica pero persiste en las invaginaciones de su membrana. La asociación del VLA con los eritrocitos se detecta poco después de la infección (24 h) y persiste durante toda la duración de la viremia, protegiendo al virus de la eliminación inmunitaria. Debido a este mecanismo, en los rumiantes la viremia es prolongada, incluso en presencia de altos niveles de anticuerpos neutralizantes. De hecho se ha aislado el virus en muestras de sangre recogidas hasta 60 días después de la infección. Según la especie, la edad y el serotipo, el ARN del VLA puede detectarse por RT-PCR mucho tiempo después.