Las zoonosis se definen según Directiva 2003/99/CE como cualquier enfermedad o infección transmisible de manera natural entre los animales y las personas, directa o indirectamente.
Los mecanismos de transmisión son muy variados y en ocasiones complejos. En función de éstos, se pueden agrupar en:
- Zoonosis no alimentarias: Las zoonosis no alimentarias son las patologías transmitidas de un animal al hombre, con o sin vector y para las cuales la transmisión no es estricta o esencialmente alimentaria.
- Por contacto con el animal, como por ejemplo:
- Rabia: por la agresión o mordedura de un animal enfermo-portador
- Hidatidosis: por relación con perros afectados
- Psitacosis: por contacto con las aves enfermas.
- Transmitidas a través de vectores, como por ejemplo:
- Mosquitos: Leishmaniosis a partir de la picadura de Flebotomos.
- Garrapatas: Enfermedad de Lyme.
- Zoonosis alimentarias, aquellas cuya vía de transmisión es esencial o fundamentalmente alimentaria, es decir asociada al consumo de alimentos:
- Producidas por bacterias como la Salmonelosis, Campylobacteriosis, Listeriosis, Yersiniosis, etc.
- Producidas por parásistos como Triquinosis, Anisakiosis, etc.
Importancia de las zoonosis
En los últimos años, se ha asistido a un incremento del número de casos de algunas zoonosis. Entre las posibles causas, debemos señalar en primer lugar la globalización, que conlleva un aumento exponencial del tráfico internacional tanto de mercancías como de personas y por lo tanto, una mayor facilidad de difusión de enfermedades transmisibles y la emergencia de nuevas enfermedades y riesgos desconocidos.
Por otro lado, hay múltiples factores que se pueden asociar al aumento de la importancia de las zoonosis, entre los que podemos destacar los siguientes:
- La intensificación de las producciones, asociada a un aumento en el número de animales que actúan como portadores intestinales de agentes zoonósicos.
- Los nuevos hábitos alimentarios humanos: comidas colectivas y rápidas, etc.
- El desarrollo de nuevas tecnologías para el almacenamiento y conservación de alimentos, que en ocasiones determinan una mayor predisposición a la multiplicación de determinados agentes microbianos, por ejemplo las Listerias en alimentos envasados al vacío.
- El contacto de la fauna salvaje con la fauna doméstica y el traslado de patógenos desde los reservorios salvajes a los domésticos y, desde éstos, al hombre.
- La aparición y difusión de resistencias a los antibióticos.
- La presencia de grupos de riesgo más susceptibles, como ancianos, niños, personas inmunodeprimidas.