Respecto al proceso de secado, las condiciones climáticas de estas regiones permiten el secado natural al sol, aunque puede realizarse también a la sombra y de forma artificial en estufas y secaderos. Además, se puede someter a la uva a ciertos tratamientos para que se acelere la deshidratación, para que se conserve el color o para que se prolongue su conservación. Este es el caso de la pasa lejiada de Dénia, resultado del secado de la uva después de haberla sumergido o escaldado en una solución de lejía que de forma tradicional se preparaba casi siempre a base de cenizas de cáscara de almendra mezclada con cal viva. La mediateca cuenta con una interesante colección de fotografías que documentan el proceso: