El buque oceanográfico Vizconde de Eza desarrolló su primera campaña de investigación en Galicia como consecuencia del desafortunado accidente y hundimiento del petrolero Prestige.
En enero del año 2003 se emprendió este proyecto para estimar el impacto producido por el vertido del hidrocarburo sobre las comunidades demersales en la plataforma continental de Galicia, en fondos blandos comprendidos entre 90 y 500 m, ensayándose nuevos métodos acústicos para la detección del fuel a las profundidades fijadas.