Esta tercera campaña presentó un aumento en la abundancia de la mayoría de las especies comerciales como la merluza, gallos y rapes, la gallineta, el coreano o la brótola, todas ellas con niveles superiores respecto de años anteriores. La única especie que registró un descenso importante fue la cigala, aunque ello pudo deberse a las malas condiciones meteorológicas durante la primera parte de la campaña en las localizaciones de mayor abundancia.
El aumento generalizado de la mayoría de especies comerciales sugiere una cierta recuperación de los respectivos stocks en las zonas prospectadas, aunque se exige un mayor número de muestreos, necesarios para determinar la variabilidad de las especies.
En cuanto al número de lances se efectuaron 92 lances, considerándose válidos 80 con 3 nulos, mientras que los 9 lances restantes fueron lances de comparación. Ello supuso un muestreo total del área superior a los 46.000 kilómetros cuadrados.